A partir de 2025, el Impuesto sobre Sociedades en España mantiene su tipo general del 25%, pero introduce una reducción progresiva dirigida a microempresas y pymes con el objetivo de aliviar su carga fiscal y fomentar su crecimiento. En función del volumen de facturación y del ejercicio fiscal, las empresas pueden beneficiarse de tipos más reducidos. Las microempresas (menos de 1 millón de euros de facturación) aplican un sistema por tramos que reduce progresivamente el tipo hasta el 17% en los primeros beneficios, mientras que las pymes (hasta 10 millones de euros) verán descender su tipo del 24% en 2025 hasta el 20% en 2029.
Además, las empresas de nueva creación pueden tributar al 15% durante sus primeros ejercicios con beneficios, favoreciendo así el emprendimiento. Sin embargo, ciertos sectores específicos continúan sujetos a un tipo agravado del 30%. Este nuevo marco fiscal introduce una lógica progresiva en la tributación empresarial, haciendo imprescindible una planificación fiscal estratégica a medio y largo plazo para optimizar resultados y aprovechar los incentivos disponibles.


